jueves, 24 de noviembre de 2011

Historia Económica e Interdisciplinariedad: La experiencia de Richard Webb

Evento: Primer Conversatorio “Revalorando la Historia Económica”
Lugar: Facultad de Ciencias Sociales de la UNMSM
Fecha: 16/11/2011
Mesa 2: “Buscando la interdisciplinariedad: Posibilidades y limitaciones del diálogo interdisciplinario entre Economistas e Historiadores frente al siglo XXI”.


La historia económica es una rama de la investigación que suma los aportes metodológicos de dos disciplinas que constantemente se cuestionan a sí mismas sobre su pertenencia a las Ciencias Sociales, me refiero a la Historia y a la Economía. Cada una de ellas, a partir de sus teóricos, defienden posiciones diversas sobre a qué campo del saber pertenecen, la primera en relación a las humanidades (idiográficas) y la segunda a las ciencias nomotéticas. Un grupo de teóricos se inclina a pensar que la Historia debería estar en el campo de las letras y un grupo de economistas por encasillar su disciplina en meros cálculos matemáticos, a mi parecer, un craso error, tal y como parecen respaldar un nuevo grupo de intelectuales comprometidos en revalorar a la historia económica apuntando a la interdisciplinariedad. El primer paso que han dado es el conversatorio “Revalorando la Historia Económica”, evento que tuvo lugar en las aulas sanmarquinas.
En lo sucesivo haré breves resúmenes y comentarios sobre las charlas que brindaron Richard Webb, Carlos Contreras y Félix Jiménez, siendo esta entrega en la que me preocuparé del primero. El aporte de los dos últimos aparecerá en los próximos días en este mismo espacio y no por que sean menos interesantes sino por un tema ordinal.
Richard Webb es un reconocido economista que ha publicado importantes investigaciones en el Perú y en el extranjero. Su primer encuentro con las ciencias sociales lo tuvo al redactar su tesis doctoral cuyo tema principal fue la distribución de la riqueza en el Perú. Cuenta que en la época en que la elaboró, es decir en los años sesentas, las estadísticas no tenían el grado de desarrollo y complejidad como las que gozamos hoy en día, es por ello que tuvo que apoyarse en estudios elaborados por antropólogos. Dice él que en ese contexto difícil para llevar a cabo las investigaciones fue una necesidad apelar a la producción intelectual de la Antropología y asegura hoy ese intercambio interdisciplinario se ha hecho vital para llegar a la comprensión de los fenómenos sociales, aislarse significaría limitar el resultado y distorsionar las conclusiones.
Como los antropólogos realizaban estudios de caso, es decir, una comunidad básicamente rural a la vez, el joven Webb pudo sistematizar gran cantidad de información detallada del área andina sin la cual le habría sido imposible realizar su tesis. Él dijo: “La economía es una ciencia limitada,… solo tiene principios básicos”. Es decir, la recolección de los datos se los dejó a los antropólogos, los cuales tienen mejores herramientas en el campo para recopilar información que un matemático difícilmente podría conseguir, por ejemplo en el plano de la cultura, en los ciclos agrícolas, en su sistema de ideas, en la distribución de las tierras, etc. Propone que los investigadores “crucen las fronteras interdisciplinarias” tal y como él quiso hacerlo en los setentas cuando fue el primer jefe de la facultad de Ciencias Comerciales, Contables y Económicas de la PUCP, época en que propuso que Economía sea ubicada en Ciencias Sociales, iniciativa que tuvo éxito pero que sin embargo fue un fracaso en el largo plazo porque la ansiada interdisciplinariedad nunca se pudo concretar, parafraseándolo, “fue tan difícil como pronunciar la palabra en cuyo fin basábamos nuestros esfuerzos (interdisciplinariedad)”.
Resaltó la importancia fundamental de que los estudios económicos se apoyen en la historia, por ejemplo dijo que para entender el desarrollo rural del Perú de los últimos quince años “hay que indagar la historia de su estancamiento en por lo menos cien”, es decir, estudiar la estructura de las relaciones económicas en una centuria. Criticó a algunos historiadores que intentan explicar la pobreza en el Perú a partir de las variables del poder y de los mecanismos de dominación y mencionó la denominada pirámide sin base del sociólogo Julio Cotler, sin tomar en cuenta elementos que un economista sí tomaría como básicos. Pero esta carencia se presenta en ambos bandos, en el económico y en el histórico, con resultados distintos y en su mayoría incompletos. Concluyó diciendo que la historia económica “implica el estudio de las instituciones y los accidentes históricos que las direccionan”, así como es vital hacer estudios que mezclen historia y economía, es por eso, finalizó, “que la crisis económica se ha dado, porque hay demasiados matemáticos, pero pocos historiadores para mirar a la gente”. Su conjunción sería su epílogo, pero solo en el plano de la investigación ya que duda mucho de la fusión de ambas disciplinas en una sola.
Un camino difícil el que le toca a los historiadores económicos, más aún cuando por lo general los que estudiamos Historia lo hacemos huyendo de los estáticos números, que solos e inamovibles, no nos dicen nada, pero con el ingrediente humano que le dan las fuentes históricas de distinta naturaleza, nos pueden decir mucho.

Les dejo un video de Richard Webb analizando la actual crisis mundial.


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