domingo, 25 de junio de 2017

House of cards Vs. Designated survivor

Frank Underwood es un brillante hijo de puta, un siniestro político que si nos regimos a la academia, es un genuino psicópata organizacional que busca llegar y mantener el poder a cualquier precio, es también, para los que no lo conocen, el protagonista de House of cards, una serie norteamericana que nos muestra su ascenso meteórico desde el Congreso hasta el sillón presidencial de los Estados Unidos de América. Este es uno de los personajes más perversos que ha visto nacer la televisión. Sus fechorías pueden tener repercusiones mundiales y su figura es el más claro ejemplo de cómo no debería ser un político honesto. Su actuar responde a la aplicación de los principios de Nicolás Maquiavelo. A su lado se encuentra Claire, su ambiciosa esposa, puede decirse que Frank es un producto delineado por ella, y que sus logros en la política se deben en gran parte a su apalancamiento. A pesar de ser ficción, ambos representan la realpolitik, donde prima el pragmatismo más aterrador y escasean los condicionamientos morales. No tienen hijos, son asesinos y son mutuamente infieles. Una pareja de temer más aún cuando comparten la Sala Oval.

Thomas Kirkman es la otra cara de moneda. Designated survivor es una serie que nos presenta a un hombre que llega al poder sin desearlo. Ante un ataque en el que perecen el Presidente, su gabinete (del que formaba parte como Secretario de Vivienda) y el Congreso de los Estados Unidos, “Tom” asume la presidencia por haber sido elegido el “superviviente designado”. Frente al desastre nacional y a la acéfala administracion tiene que enfrentar el reto de ser el hombre más poderoso del mundo, puesto para el que no se siente preparado. Tom tiene una familia constituida en base al amor, su esposa Alex es una mujer que cree incondicionalmente en él y le brinda su apoyo en todos los duros momentos que tiene que afrontar. Su gobierno, si bien accidentado, se rige por la transparencia, las buenas prácticas y por una idílica moralidad que difícilmente veríamos en muchos de los políticos de carne y hueso. Parece que sus creadores quisieron blanquear la imagen de la política estadounidense después del impacto del inefable Frank Underwood y su emocionante castillo de naipes.

Me pregunto si Donald Trump es tan fanático de Frank Underwood como lo fue su antecesor Barack Obama, o si ingenuamente prefiere a Thomas.

¿Y tú, por quién te inclinas?


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